Una entrevista a Daniel Brühl que he visto esta mañana en laSexta 3, me ha recordado lo interesante que es una de las películas que protagoniza, ‘Good Bye, Lenin’, de 2003. Una de las razones por las que me encanta esta película y no me canso de verla, es porque nos da una visión sobre la antigua URSS como el mundo al revés. El sistema fracasó estrepitosamente. Sin embargo, en la película la casa de los protagonistas, Álex y su madre, una mujer orgullosa de sus ideas socialistas, se convierte en un pequeño paraíso comunista donde pese a los cambios de una sociedad sedienta de democracia e igualdad, nada ha cambiado. Además, las tornas se cambian de tal manera que es Alemania Oriental la que acoge a los ciudadanos de la Alemania Occidental. Éste es uno de los puntos fuertes de la película, a mi juicio: el mundo al revés desde una perspectiva tragicómica.
Os dejo dos vídeos de Youtube que a mí me hacen reflexionar: La verdad es un concepto cuestionable, todo depende del cristal con que se mire… Se me pone el vello de punta cuando escucho : “¿Coca-Cola, socialista?” o veo la ciudad de Berlín capitalista: anuncios de Ikea por las calles o lámparas con la pantalla de pelo artificial de color fucsia…
Otro de los atractivos del largometraje es la BSO, de Yann Tiersen, de la cual destaco la pieza inicial.