Posts filed under 'Literatura'

The Secret Life of Plants

La verdad es que estaba ya un poquito cansada de buscar alguna foto que expresara lo que yo misma no soy capaz de decir, pero creo que he dado con la tecla. Así es como yo veo la vida secreta de las plantas:  tan simple, complicada y bella a la vez  que es difícil escapar a sus encantos. Y de esta forma tan peculiar la escucho y la siento también.

I can’t conceive the nucleus of all
Begins inside a tiny seed
And what we think as insignificant
Provides the purest air we breathe

But who am I to doubt or question the inevitable being
For these are but a few discoveries
We find inside the Secret Life of Plants

A species smaller than the eye can see
Or larger than most living things
And yet we take from it without consent
Our shelter, food, habilment

But far too many give them in return
A stomp, cut, drown, or burn
As is they’re nothing
But if you ask yourself where would you be
Without them you will find you would not

And some believe antennas are their leaves
That spans beyond our galaxy
They’ve been, they are and probably will be
Who are the mediocrity

Add comment 5 Febrero 2008

Dean, mito de la “generación de la desesperanza”

Esta tarde, Antonio me ha regalado algo inesperado, que quizás para algunos es una nimiedad, pero para mí es maravilloso, porque entre otras cosas, me ha hecho sonreír. Se trata de la biografía de James Dean, uno de mis actores favoritos. Puede que pasara a la Historia del Cine (con mayúsculas, por supuesto) por su trágica muerte en un accidente de tráfico, a pesar de que sólo había protagonizado tres películas, pero lo cierto es que cada una de ellas representaba un sentimiento compartido por los jóvenes estadounidenses de la década de los 50, sobre todo los de la América profunda: a todos les invadía una sensación de desesperanza, impotencia y hastío por el panorama, tanto político como social (hipocresía, decadencia…), en el que estaban obligados a vivir inmersos. Era lo que se conocía como la corriente de los Angry Young Men o los “Jóvenes Amargados”.

Su descubridor fue Elia Kazan, que había rodado con Marlon Brando Un tranvía llamado deseo. El director se fijó en James Dean para el papel principal de la adaptación cinematográfica de la novela de John Steinbeck, Al Este del Edén, (que recomiendo, de paso) porque  su excentricidad, melancolía y el aura huraña que emanaba de su carácter, casaban a la perfección con el personaje.

james-dean

La verdad es que la de Dean fue una muerte anunciada. Vivía al límite y le pasó factura, pero a todos nos impactó ese rebelde sin causa que llevaba dentro y que todos nosotros también guardamos celosamente en lo profundo de nuestro ser. A pesar de su corta trayectoria cinematográfica fue el icono de toda una generación.

No me quiero enrollar más. Sólo quiero decirte que sí me ha impresionado, y mucho, tu regalo. No digas más que es muy difícil impresionarme… son cosas como éstas las que me hacen ser feliz, sobre todo porque eres tú el que piensa que me pueden gustar… y aciertas de lleno. Ahora comprendo por qué me preguntaste si me gustaba Elia Kazan, jeje. Una vez más, gracias por hacer feliz a una rara avis como yo. No es fácil…

Por cierto, la fotografía es impresionante: claroscuros, sombras duras y por supuesto, unas magníficas poses del actor. Seguro que para el fotógrafo era un placer trabajar con él.

Sueña como si fueras a vivir siempre. Vive como si fueras a morir hoy. James Dean

1 comment 23 Noviembre 2007

Dulce Lolita

En julio de este año se ha conmemorado el trigésimo aniversario del fallecimiento de Vladimir Nabokov, literato ruso-estadounidense y padre de Lolita. A pesar de que es una novela erótica, es muy sutil, aunque en ella se abordan temas como la pedofilia o el falso incesto. Dejando de lado estas dos consideraciones, es una de las novelas más delicadas que he leído. Así comienza la novela, así ve el profesor Humbert Humbert a la niña culpable de su perdición:

 ”Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta:la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo, hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.

 ”Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.

 ”¿Tuvo Lolita una precursora? Naturalmente que sí. En realidad, Lolita no hubiera podido existir para mí si un verano no hubiese amado a otra niña iniciática (…)”

 Años después de la publicación de esta novela, Sting se inspiró en ella para componer la canción Don’t Stand so close to me. Según él mismo declaró, mucha gente leyó Lolita gracias a las referencias que deja caer en la letra. Aquí os dejo una de las versiones más hermosas que he escuchado de esta canción. Fue en un concierto de acceso reducido que tuvo lugar en su casa de La Toscana, el 11 de septiembre de 2001, por lo que el tono del mismo es mucho más íntimo y sosegado que en otras ocasiones.  Espero que os guste.

Young teacher, the subject
Of schoolgirl fantasy
She wants him so badly
Knows what she wants to be
Inside her there’s longing
This girls an open page
Book marking -she’s so close now-
This girl is half his age

Don’t stand, don’t stand so
Don’t stand so close to me

Her friends are so jealous
You know how bad girls get
Sometimes it’s not so easy
To be the teacher’s pet
Temptation, frustration
So bad it makes him cry
Wet bus stop, she’s waiting
His car is warm and dry

Don’t stand, don’t stand so
Don’t stand so close to me

Loose talk in the classroom
To hurt they try and try
Strong words in the staffroom
The accusations fly
It’s no use, he sees her
He starts to shake and cough
Just like the old man in
That book by Nabokov

Don’t stand, don’t stand so
Don’t stand so close to me

Stanley Kubrick hizo una adaptación cinematográfica de la obra en 1962, pero personalmente, prefiero la novela porque es más sutil.

1 comment 15 Octubre 2007

Aroma de mujer

 Actualmente estoy dejando inundar mis sentidos, en concreto el del olfato, por El  Perfume, de Patrick Süskind, novela que nunca me había aventurado a leer, pero que sin duda es una de las que mejor definen el sentido del olfato, ése que nunca echamos de menos hasta que nos falta. La novela también retrata con la frialdad que caracteriza a los autores germanos, hasta dónde puede llegar la obsesión humana por el fascinante mundo de los olores. Muchas veces dicen que los aromas remiten a las más bajas pasiones del ser humano, y también a las más elevadas. He aquí un ejemplo.  

“Grenouille vio con claridad que su vida ya no tenía sentido sin la posesión de esa fragancia. Debía conocerla con todas sus particularidades, hasta el más íntimo y sutil de los pormenores; el simple recuerdo de su complejidad no era suficiente para él. Quería grabar el apoteósico perfume como un troquel en la negrura confusa de su alma, investigarlo exhaustivamente y en lo sucesivo sólo pensar, vivir y oler de acuerdo con las estructuras internas de esta fórmula mágica.

“Se fue acercando despacio a la muchacha, aproximándose más y más hasta que estuvo bajo el tejadillo a un paso detrás de ella. La muchacha no le oyó. Tenía los cabellos rojizos y llevaba un vestido gris sin mangas. Sus brazos eran muy blancos y las manos amarillas por el jugo de las ciruelas partidas (que estaba pelando).

“Grenouille se inclinó sobre ella y aspiró su fragancia, ahora totalmente desprovista de mezclas, tal y como emanaba de su nuca, de sus cabellos y del escote y se dejó invadir por ella como una ligera brisa. Jamás había sentido un bienestar semejante. En cambio, la muchacha sintió frío.

“No veía a Grenouille, pero experimentó cierta inquietud y un singular estremecimiento, como sorprendida de repente por el viejo temor ya olvidado. Le pareció sentir una corriente fría en la nuca, como si alguien hubiera abierto la puerta de un sótano inmenso y helado. Dejó el cuchillo, se llevó los brazos al pecho y se volvió.

“El susto de verle la dejó pasmada, por lo que él dispuso de mucho tiempo para rodearle el cuello con las manos. La muchacha no intentó gritar, no se movió, no hizo ningún gesto de rechazo, y él por su parte, no la miró. No vio su bonito rostro salpicado de pecas, los labios rojos, los grandes ojos verdes, porque mantuvo bien cerrados los propios mientras la estrangulaba, dominado por una única preocupación: no perderse absolutamente nada de su fragancia”.

el-perfume

El Perfume, Patrick Süskind.

Add comment 2 Octubre 2007

Orfeo Negro

Es el título de una película de 1959, dirigida por Marcel Camus, basada en una obra teatral de Vinicius de Moraes, que vuelve a reinventar el mito griego de Orfeo y Eurídice. Su banda sonora está compuesta por Luiz Bonfá y por Tom Jobim.

Orfeo Negro se encuadra en el Río de Janeiro de los últimos 50 en las vísperas del  Carnaval.  La bella Eurídice llega a la ciudad huyendo de un misterioso hombre que la acosa, para hospedarse en casa de su prima cerca de los suburbios de Río. Allí, Eurídice conoce a Orfeo, director de una de las escuelas de samba cercanas y se enamoran perdidamente.

Sin duda, el misticismo de la mitología griega y las más arraigadas costumbres cariocas, encuentran en esta película el equilibrio perfecto, todo ello bañado por la magia de las máscaras, los disfraces, el carnaval de Río…

Aquí tenéis un fragmento de la película, en el que Orfeo interpreta Mahnâ de Carnaval, una canción que alude a la marcha del  Miércoles de Ceniza que pone fin al Carnaval.

 

1 comment 23 Septiembre 2007

“Gaviota que ve lejos, vuela alto”

Acabo de volver a leer, tras muchos años, Juan Salvador Gaviota, una maravillosa novela de 1970, de Richard Bach. Juan, su protagonista, sólo tiene una pretensión en su vida: volar con la mayor destreza posible para alcanzar la perfección, sin importarle en absoluto las primeras necesidades de una gaviota, como la alimentación. Se trata de una fábula novelada sobre la importancia de la libertad y de la necesidad de aprender, superarse y alcanzar la plenitud.

Gaviota que ve lejos, vuela alto. Éste es el hilo conductor del relato, que deja ver en cada página valores como la necesidad que tenemos las personas de ver más allá de lo que nuestros ojos ven, para así aprender, llegar lejos y poder enseñar a otros.

Lo que más me llama la atención del libro es que Juan Salvador Gaviota  va paulatinamente aprendiendo a perdonar, a amar… sólo así conseguirá la perfección que tanto ansía y por tanto, la plenitud. Mi reflexión sobre esta fábula es que la finalidad de la vida no es alcanzar una meta en un tiempo establecido, sino saber que después de llegar a ella, otro reto mejor nos espera…

En el libro colaboró un amigo fotógrafo del autor, Russell Munson, ilustrándolo con una serie de fotografías de gaviotas, que le aporta esa espiritualidad que emana del relato. He aquí una de ellas.

russell-munson-gaviota

 No sé qué pasa, pero todo me recuerda a ti

1 comment 21 Septiembre 2007


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